sábado, 31 de diciembre de 2011

Still Alive

Cake, and grief counseling, will be available at the conclusion of the test... 

                                 

This is your fault. I'm going to kill you. And all the cake is gone. You don't even care, do you? 


 Remember when the platform was sliding into the fire pit and I said "Goodbye" and you were like
  "No way!" 
And then I was all "We pretended we were going to murder you?" That was great!



 All Aperture technologies remain safely operational up to 4000 degrees kelvin. Rest assured, that there is absolutely no chance of a dangerous equipment malfunction prior to your victory candescence. Thank you for participating in that Aperture Science Enrichment activity. Goodbye!

  

Well done. Here are the test results: You are a horrible person. I'm serious, that's what it says: A horrible person. We weren't even testing for that. Don't let that "horrible person" thing discourage you. It's just a data point. If it makes you feel any better, science has now validated your birth mother's decision to abandon you on a doorstep.


Also, look at her you moron. She's not fat. 



  Don't disappoint me, or I'll make you wish you could die.



 Believe me, I'm still alive.

lunes, 7 de noviembre de 2011

El Tren

Están todos a bordo. Vagan de un vagón a otro, se sientan, se levantan, no pueden estarse quietos durante el viaje. Yo les veo pasar, moverse, interactuar, venir e irse…

Se sientan a mi lado, me taladran la nuca con la mirada y he de girarme. Entablan conversación conmigo, pasamos el rato y se apunta más gente.


El tren avanza con sigilo, y el sol se va a dormir, dejando paso a una grande y reluciente luna que ilumina los vagones con vagancia. Los cuatro que están a mi alrededor, parecen dormitarse, la tenue y dulce luz de la luna hace que se queden anonadados, excepto yo.

Mientras se van marchando lentamente como títeres, yo sigo apoyada contra el cristal de mi asiento, con los ojos como platos hacia el exterior, viendo el paisaje pasar. Casas, árboles, ciervos, personas, coches, ríos, mares… ¿Existe todo aquello allí fuera? ¿Qué pasa si bajo en la siguiente parada?


El día se hace tan largo. La noche tan larga.



¿Cuánto tiempo habrá pasado desde que monté en éste tren?



Mucha gente ha bajado de él. Mucha gente ha subido en él. Más de cientos y cientos de personas se han sentado conmigo, han entablado amistad conmigo, y han desaparecido como el vaho en una noche de invierno. Mayores, jóvenes, niños, hasta animales. Pero todos… se han ido.


Mi vagón está casi vacío. Reconozco algunos rostros que me sonríen y me saludan de vez en cuando, pero se van. Y algunos no vuelven.



Me recojo el cuerpo, apoyo los pies en el incómodo asiento y apreto las piernas contra mi pecho, abrazándolas con los brazos y apoyando la cabeza en mis rodillas. Suspiro. Cada día es algo nuevo para mí.



Lo único que pasa por mi cabeza es…


¿Por qué no llevan maleta?

miércoles, 28 de septiembre de 2011

High Hopes

                                                              I should have spent more time with you.





                                   The grass was greener                The light was brighter
                                   The taste was sweeter                The nights of wonder
                                   With friends surrounded              The dawn mist glowing
                                   The water flowing                        The endless river

      Forever and ever.

domingo, 28 de agosto de 2011

Introducción.


Es un hombre que no sabes quién es, ni como es.
No tiene sonrisa, no tiene ojos ni expresión. No tiene gesto ni sorpresa en su rostro, no tiene cabeza.
Erguido ante nosotros, recto, formal y trajeado de forma extraña, seria, elegante y vagabunda a la vez, extiende el paraguas hacia el suelo golpeandolo, y el leve golpe retumba por nuestras cabezas.

¿O solo la mía?

Ellos no parecen verle, no parecen escucharle, no le sienten.
Ellos no parecen tener vida.

Aquél extraño hombre entró con decisión por la puerta y abrió el paraguas que sujetaba con su mano izquierda, como si lloviera. Observé el techo, alcé la mano. No llovía.

Se acercó al centro del salón, alzó la mano derecha con la que sostenía un curioso sombrero de color lila clarito, y lo dejó caer, mientras un trueno irrumpía el silencio de la sala a la vez que el sombrero golpeaba contra el suelo.

Des de detrás de una silla, observé como dio media vuelta e hizo ademán de irse. Observé el gorro, lo cogí y le perseguí con el sombrero en mano, alzándolo, llamándolo, pero no me hizo caso.

Cerró el paraguas antes de salir por la puerta, y volví a sentarme en el centro del salón a observar lo que aquél extraño hombre sin cabeza dejó caer.

Cantaban pájaros y magia dentro de él.


Dentro del sombrero de Quidam.